Para cuidarnos de verdad, hay que aprender a mirar de frente lo que nos impide sentirnos en equilibrio. Reconocer quiénes somos, lo que nos ha pasado, lo que hemos permitido y desde dónde viene la idea o el aprendizaje de que debíamos permitirlo, lo que nos hemos obligado a ignorar y por qué ignorarlo resulta más “seguro” que ponerle atención y tomar acciones. Todo eso es un tremendo desafío.
Las decisiones que postergamos y los límites que no ponemos tienen muchas más explicaciones que solo falta de carácter o falta de ganas, como parecemos predicarlo en las redes sociales, porque cada uno lo hemos hecho alguna vez a nuestra manera. Asumo lo que me toque.
La realidad, es que a veces simplemente no da. No solo por la historia que cada uno cargamos, que eso, ya de sí influirá, pero nuestra historia es tan solo una parte de nuestro contexto; habríamos de considerar el espacio donde cotidianamente hacemos la vida, quienes conforman nuestras relaciones más significativas, qué oportunidades económicas reales tenemos y eso cómo influye en nuestro estado de bienestar, cuáles son nuestras costumbres y creencias y qué tan flexibles somos para revisarlas y adaptarlas para facilitarnos la existencia o por el contrario, por lealtad ciega a ellas nos la complica.
¿Dónde y Qué es lo que nos impide estar mejor?
Es un buen momento para que hagas un alto y te lo respondas.
Es probable que aquello que te limita esté fuera de ti y no tengas control. Sin embargo, también es probable que aunque no todo esté en tus manos, bastantes de esas situaciones que te intranquilizan y para los que tienes mil y un argumentos del por qué NO, por debajo tengan escondido al MIEDO.
Miedo a aceptar lo que verdaderamente sientes, miedo a lo que en el fondo quieres. Miedo a que te dejen de querer, o miedo a que te excluyan para siempre.
Miedo a no ser suficiente para alguien, miedo a mostrarte vulnerable o miedo a ser demasiado fuerte y nunca más tener apoyo.
Miedo a hacer algo y te comparen y menosprecien, miedo al éxito, miedo a la opinión pública, miedo a que sepan lo que aceptas y permites, o miedo a decir que ya no vas a permitirlo y todo se derrumbe.
Miedo a irte y vivir en soledad, miedo a decidir y equivocarte, miedo a la velocidad del tiempo, miedo a la incertidumbre.
Miedo a tener Miedo.
Este espacio bien hubiera podido llamarse MIEDO. Sin embargo, eso hubiera sido centrarme en lo que nos limita.
Por eso elegí De Tripas Corazón. Porque significa dominarse, armarse de valor para superar una situación difícil. Es una expresión que se usa cuando debes hacer algo que no te gustaría o que preferirías evitar, pero no te queda otra opción, que vas a domar el miedo y vas a sacar fuerzas para solucionar lo necesario.
Antiguamente las tripas, representaban los miedos más viscerales, mientras que el corazón simboliza el valor y la determinación.
Plan C mantendrá el formato de publicación extensa. Su formato será periodístico, investigación, opinión y análisis.
De Tripas Corazón hablará de temas clave que puedan ayudarte, pero muy políticamente incorrecta, aquí no esperes solemnidad, espera hasta mal gusto, pero poquito porque es bendito.
Comprendo perfectamente que las redes sociales ya no son lo que eran hace años cuando empecé este camino y muchas de ustedes llegaron aquí. Ahora hay muchas más redes lo sé, pero yo ni tengo pierna para alcanzarles el ritmo, ni quiero. Así que mi honesto compromiso es ser congruente: divulgar sin saturar y provocar que la risa relaje tu sistema nervioso para que baje la guardia y se permita aproximarse a los temas de salud emocional sin miedo.
Volví porque conservo motivos éticos, clínicos y sociales que me hacen creer que es necesario hacerte saber que abogar por nuestra salud mental y tomar decisiones para priorizarla, no es algo por lo que tengamos que pedir permiso, ni pedir disculpas.
Porque, simplemente, la Salud Mental No Se Negocia.
¡Qué bueno estar de vuelta, Ojalá que sigas aquí!
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