ENVEJECER JUNTO A UNA BUENA PAREJA, SÍ(y si no lo es, MEJOR NO)

El fin de semana me dispuse a ir al súper, la escalera eléctrica no estaba en funciones, así que con la banda estática éramos nosotros mismos quienes hacíamos la labor de subir.

Delante de mí iba una mujer de avanzada edad, a quien evidentemente le estaba resultando complicada la faena. Delante de ella, un hombre de su misma edad, pero con mayores recursos físicos avanzaba sin problemas. Hasta ese momento, yo no sabía que iban juntos.

Yo avanzaba lentamente, para evitar que la señora se sintiera presionada, cuando de pronto muy abatida le gritó apesarada al hombre de adelante, fue cuando descubrí que era su esposo: «por favor, ayúdame, no puedo con mis piernas”.

El hombre volteó, la miró con desprecio y le respondió: «¿y qué quieres que haga? vete a buscar al eléctrico y dile que arregle la banda” manoteaba mientras usaba un tono de voz áspero y cruel.

En ese momento, el hombre me vio y cayó en cuenta que estaba en un lugar público, así que trató de fingir su actitud, me saludó con una sonrisa y una amabilidad escalofriante, mientras se se apresuraba a brindar ayuda.

Que terrible momento. Sentí el estómago revuelto.

Sospecho, que muy probable ese haya sido solo uno de los muchos que esa mujer vive a diario, más cuando están en la privacidad de su casa.

Así es como también se ve la violencia.

La que es verbal obviamente, pero la que tiene dos caras.

La que se ejerce en lo cortito, en lo privado,

mientras que en lo público y a los demás, se ofrece un rostro tan aparentemente amable, como mentiroso.

Ese es otro nombre de la Violencia y se apellida INDOLENCIA.

La indolencia es un comportamiento, donde el dolor del otro ya no nos duele, ni nos afecta, ni nos importa.

Y cuando algo así pasa entre una pareja, no solo es triste.

Es alarmante.

Ver que suceda algo así en una pareja tan adulta, como lo eran ellos, da la pauta para la reflexión, porque una pareja en su vejez, es irremediablemente el reflejo de la pareja que fueron toda la vida.

Lo digo porque algunas personas creen que con el tiempo, su pareja puede cambiar y que las cosas, en algún momento, pueden mejorar; sin embargo, pocas veces ocurre que el solo paso del tiempo corrija por sí mismo una mala relación. Así que a la mayoría, el paso del tiempo las encuentra solas y envejecidas, con el alma y el cuerpo roto.

Todos conocemos a alguien así, se les nota la mirada vacía en las fotografías de las misas de agradecimiento por las «Bodas de Oro» que los hijos e hijas, montados en la misma fantasía, les organizan para luego postear con orgullo, con ingenuidad o con la misma esperanza de que un milagro ocurra, porque habitan sus propias malas relaciones, que anhelan que el tiempo también subsane:

«Bendecidos nuestros padres, celebrando 50 años de vida matrimonial«

No sé si relaciones así como la de la pareja en la escalera, podrían en determinado momento celebrarse y no imagino cuántas y cuántas más han tenido un mismo destino, donde ha habido más resignación que verdadero sentido de amor nutricio, de amor cómplice, de amor compañero, de amor consumado.

Porque la pareja debe ser el primer refugio el uno para el otro.

La primera persona en la que pienses cuando te sucede algo bueno y quieras correr a contárselo.

La persona que va a ceder cuando sea necesario y por la que tu también cedas, por el simple hecho de comprenderse.

La buena pareja es con quien elegiríamos una y mil veces estar cuando los hijos dejen el nido y habrá de ser ese alguien con quien disfrutemos de la conversación y del silencio.

La buena pareja es esa persona que nos conmueve siempre y tan profundo a darle nuestra mano y con quien contamos para que nos sostenga en tiempos de turbulencia.

La buena pareja es ese socio y esa socia, con quien uno disfruta aún cuando ya no haya casas por pagar, autos que comprar, vacaciones que realizar, hijos que educar, y aún así, es con quien ambos nos place estar.

La buena pareja es la que te respeta igual en público que en privado.

Una buena pareja es aquella con quien el vínculo que se ha construido, carece de toda obligación social. Están porque son el uno para el otro, la mejor opción para amar, para ser, para estar, para crecer.

Así que no nos engañemos

Una mala pareja no cambia solo por el paso del tiempo…  con el tiempo solo se convierte en una vieja y mala pareja.

Lo bueno que jamás es tarde para tener, ni para ser, la pareja que soñamos.

Y si es así, por supuesto que envejecer juntos sería el mejor acompañamiento.

Con amor

C