HERENCIA MALDITA

Querida Cyn, mi calvario comenzó desde el momento en que falleció mi padre. Te cuento que hace 33 años me convertí en madre soltera de unas mellizas y desde aquel momento mi padre, quien tenía dos casas, destinó una de ellas para que viviéramos nosotras.

Al crecer mis hijas, mi padre siguió ayudando, por ejemplo, cedió un local semi construido para que una de mis mellizas pusiera allí su negocio, inmueble que estaba contiguo a la casa y que mi hija terminó de habilitar.

Al fallecer mi padre, mis hermanos decidieron vender las propiedades, por supuesto, el local también, por lo que le pidieron a mi hija desocupar de inmediato. Ella les dijo que lo haría siempre y cuando le dieran la suma de dinero que había invertido para terminar de construir y habilitar el local, a lo que mis hermanos accedieron bajo la condición de que lo cubrirían siempre y cuando ella se fuera del inmueble de inmediato.

Mi hija cumplió, pero sabrás que eran fechas cercanas a las navidades, por lo cual ella se puso bastante triste. La entiendo, todo parecía tan injusto, ella lo atendía, lo visitaba, ella era todo para mi papá, él era feliz con ella y con mis nietas.

Mis hermanos en cambio, cada uno hacía su vida.

En fin, al pasar los días, mis hermanos me notifican que me correspondería uno de los autos de mi padre a manera de herencia. Yo recibo el auto, pero cual sería mi sorpresa, que mi hija se presenta junto con su pareja fingiendo haber tenido una situación de salud, para lo cual necesitan el automóvil, que por supuesto se llevan y jamás regresan.

Yo lloré desconsoladamente. Me sentí engañada y robada.

Desde ese momento mis hermanos no perdonan a mi hija y sobra decirte que mi hija los odia a ellos por haberla sacado de la casa y de su negocio.

¡Yo solo quiero paz!, en verdad no sé que hacer, amo a mis hijas, pero también amo a mis hermanos. Pero ni mi hija quiere que hable con ellos, ni ellos aceptan que conviva con la “ratera” que es como llaman a mi hija.

Estoy perdida a mis 58 años, gasté mi fuerza en cuidar de mi padre y trabajar duro junto a él para ayudarle a sacar adelante a la familia, incluso no pensé, ni me di el tiempo de formar mi propia familia. Aunque luego tuve dos hijos más, tampoco entonces me casé. Ahora siento que debí trabajar para darles un patrimonio a mis hijas y a mis hijos, en procurar tener algo para mi. En cambio ahora estoy derrotada, sin nada y sin saber cómo manejar este lío familiar.

Ayúdame por favor a encontrar una salida.

Atentamente

Victoria

Querida Victoria:

Antes que nada, alguien con un nombre tan hermoso y triunfal no puede asumirse derrotada, te comparto que si yo hubiera sido la mamá biológica de mi hija Mariana, le hubiera puesto tu nombre, que me fascina justamente porque anuncia que son capaces de lograrlo todo.

Así que con eso en mente, desarrollemos ideas para que puedas salir con más fuerza emocional de todo este embrollo y ese nombre se vuelva fuerte y simbólico.

Lo que veo aquí mi chula, es un tremendo caso de DESORDEN en los sistemas de familia, tanto en tu familia de origen, como en la familia que luego formaste con tus hijos.

Siéntate y toma aire que vamos a tratar de acomodar las piezas de este gran rompecabezas y te advierto que lo que voy a explicarte, puede sacudir tu mundo.

En tu historia me mencionas a tu padre, a tus hijas mellizas, a tus hermanos, luego a los hijos que vinieron después, me dices que estás sola porque nunca te casaste, me dices que te dedicaste a ayudar a tu padre a sacar adelante a la familia y jamás mencionas algo sobre tu madre. Trataré con esta información de responderte. Me sorprende como a veces cuando según yo “supongo e invento”, me salen las respuestas más sorprendentes.

Vayamos a ello. Toma lo que te sea útil.

Primero, no me sorprende que no te hayas casado, ni en la primera vez cuando fuiste madre soltera de tus mellizas, ni en la siguiente oportunidad.

Era impensable que te fueras a construir un hogar, si estabas inconscientemente dedicada en LEALTAD SUPREMA a ayudarle a tu padre a sacar adelante a la familia.

No sé que haya pasado con tu madre. Me temo que su ausencia te haya llevado a asumir el rol de cuidadora de tus hermanos y hacerte cargo de todo lo relativo al hogar.

No mencionas nada de ella, solo estoy asumiendo que así fue por lo que mencionas de trabajar duro junto a tu padre para sacar adelante a su familia, así que con tremenda encomienda era obvio que no pensaras en formar la tuya.

Por eso mismo es que puedo también entender que para ti, la figura de tus hermanos, estén en un nivel sentimental y emocional tan significativo, como lo está tu hija.

Cualquiera diríamos, uy ni pensarlo, los hermanos al diablo, que los hijos son primero que todo. Solo que si vemos más a detalle, aquí tus hermanos, para ti, también son como tus hijos.

Por lo que no están “compitiendo” hermanos contra hija.

En tus afectos, y por eso estás tan conflictuada, están compitiendo HIJOS SIMBÓLICOS CONTRA HIJA BIOLÓGICA.

Porque tus hermanos, al haberlos criado tú junto a tu padre, simbólicamente también los sientes como hijos propios. Por ello te sientes como aquellas mamás que en medio de la pelea entre hermanos, tienen que dar su decisión salomónica sobre la disputa en curso. 

Tus hermanos, quienes también están desordenados dentro del sistema de origen, porque te ven a ti como mamá y no como hermana, se sienten en el derecho de exigirte (como a veces hacen los hijos) que los prefieras a ellos, por encima de todo. Es más, en su imaginario ellos incluso están antes, porque ya estaban incluso que tus propios hijos. Rasgo distintivo de desorden: no saber ocupar el sitio ante la nueva configuración de la familia.

Tu hija, también está desordenada, porque fue desordenada por tu padre en un acto de compensación hacia ti, en efecto, a veces el amor también desordena.

Tu padre la “adoptó” como su propia hija, ya que a ti, por las condiciones que se vivían, no te dio la oportunidad de ocupar tu sitio de hija, necesitaba tanto de tu ayuda, que te dio responsabilidades más de una compañera de crianza que de una hija, por ello, si observas, tu hija recibió desmedidamente lo que le tocaba como nieta y lo que te tocaba a ti como hija. Cuando esto ocurre, como en todos los excesos, tampoco es útil.

El DESORDEN FAMILIAR lo he venido diciendo los últimos años, es la causa de mucho dolor, confrontación y resistencia, además de que es muy difícil de identificar, porque, como en tu caso, pareciera que el conflicto es otro, cuando el origen del problema es que nadie ocupa el lugar que en realidad le corresponde dentro de la familia y crea conflictos relacionales a partir de ello.

Lo sé porque mi propia familia de origen y la que formé luego, se ha padecido de estos males, así que conozco de primera mano los desajustes que se provocan y cuan difícil es que alguien quiera dejar el rol que “ya se sabe” para ocupar el que en realidad le corresponde.

Pero tranquila.

Por supuesto que tu caso tiene solución.

No va a ser sencillo, porque como te digo, seguramente alguien (o casi todos) pondrá resistencia a regresar a su lugar original y te la pondrá difícil haciéndote sentir que eres desleal cuando empieces a “actuar diferente” a como siempre lo hiciste.

Aún así, te recomiendo que comiences el REORDENAMIENTO.

La lealtad ciega es lo peor que puede pasarles a todos.

ALGUNAS IDEAS QUE PUEDEN FUNCIONAR

Lo Primero que debes hacer es ORDENARTE TU MISMA, tomar tu lugar de origen, es decir volver y ser la hija de tus padres, no la ayudante de papá, no la que ocupa el lugar de mamá, solo ser la hija de tus padres.

Aunque ellos ya no estén en este plano, es importante que te visualices en tu sitio de hija, bajo su cuidado y no como par de ellos resolviendo la vida.

Hacer esto requiere de ayuda de un profesional de la salud mental, búscala, te aseguro que valdrá que inviertas en ello.

Ocupar el sitio que te corresponde es el primer paso para empezar a resolver los conflictos que tanto te angustian.

Segundo, después de ello, vas a ordenarte en tu sistema de origen, volverás a ser la hermana de tus hermanos. En este ajuste puede haber mucho conflicto y mucha resistencia, porque me temo que aquí hay muchas capas de desorden, es decir, que no eres la única con el complejo de cuidadora. Al menos alguno de tus hermanos tendrá la creencia de que debe de hacerla de padre sustituto, así que cree que su misión es hacerla de papá de todos y podrá resistirse a lo que opines. 

Aún así, hazles saber que te duele que se expresen así de tu hija. Explícales que para ti es importante guardar una línea de respeto y que aunque sus observaciones con respecto a la conducta de su sobrina podrían ser acertadas, NO LES CORRESPONDE a ellos decirte que hacer en tu relación con tu hija.

Esta conversación puede ser incómoda, pero como todo lo que vale la pena y es necesario, deberás hacerla a pesar de la incomodidad.

Tercero, propicia una conversación larga con tu hija. Puedes decirle que aunque ella puede creer que solo se trata del auto o de lo material, en realidad lo que tienen esos temas por debajo, son situaciones emocionales que se deben atender y por ello te importa ponerlas sobre la mesa.

Una de tus hipótesis es que tu yerno la envenenó en contra tuya, lo cual tiene algo de factible y que por supuesto se vuelve más fácil de suponer cuando a los hijos les da por castigarnos, por dejar de hablarnos o incluso cuando los vemos deliberadamente tener conductas tan hirientes, aún y con todo, yo seguiría creyendo que la decisión de ese comportamiento, la decide la persona misma, es decir la propia hija, el propio hijo y creo que en un gran porcentaje sucede de esta forma porque aún tienen asuntos pendientes de sanar y de ordenar.

La pareja que elegimos por supuesto, es reflejo de todo eso que aún nos falta por aprender. Y que podemos aprender a la buena o a la mala.

Si tu hija elige una pareja para aprender a la mala, entonces su pareja la alentará al conflicto y al dolor, si tu hija elige una pareja para aprender a la buena, en lugar de volver cada conflicto en una carnicería, tratará de actuar desde la neutralidad y la madurez para hacer prevalecer el bienestar.

Todo surge a partir de tu hija, así que de nuevo, la clave está en esa invitación a conversar, ese será un buen principio.

Conclusión

Podrás poner de tu parte, invitar al diálogo, querer por fin comenzar a ordenar, pero eso no significa que los demás quieran o estén en la misma frecuencia, deseo o tiempo que tú para hacer las cosas.

Curiosamente el cambio que se necesita nunca proviene de los demás, sino de una misma, así que CAMBIA TÚ y poco a poco comenzará a cambiar todo lo que te rodea, o al menos cambiará la percepción que tienes de todo lo que te rodea y eso hará la gran diferencia.

Una ocasión vino una mujer hermosa a mi consulta, ella insistía en convencer a su esposo en tomar sesión, hasta que comprendió que ella solo podía hacerse responsable por ella misma, sus propias emociones y sus propios pensamientos.

Después de algunas sesiones me dijo “¡ay si viera que buen efecto tienen en mi esposo las sesiones! Aunque ni venga, le están haciendo rebién, hasta el carácter le ha cambiado nomás de platicarle como me va cada que vengo”.

Por supuesto que el señor no había cambiado, al menos no del todo, la que había cambiado era ella, que al modificar su percepción de su entorno, ya no le provocaba estrés lo que su esposo hacía o decía y por eso pensaba que por ósmosis el marido había dejado de ser quien era.

No te corresponde cambiar a tus hermanos, a lo sumo te toca ordenarte en referencia a ellos y darles el lugar de hermanos que tienen, no de hijos y no de padres que te manden la vida.

No te corresponde cambiar a tu hija, a lo sumo te toca como la adulta que es, construir una relación con ella, la que ella misma esté dispuesta a entablar contigo (esa es la pena de cuando crecen, que ya no podemos hacer más que invitar a ver si quieren), ordenarla como hija tuya, dejarle claro que ella es tu prioridad junto a su hermana y sus hermanos, que sus tíos son harina de otro costal y que aunque los amas, ellos, tus cuatro hijos, son tu tierra prometida donde pones tu bandera de prioridades, quizá solo ese gesto, la tranquilice y la anime. A ella y a tus demás hijos también.

Y querida, dices que tienes 58 años como quien casi está escribiendo sobre su tumba. Tienes una edad maravillosa con decenas de cosas por descubrir.

Cuando te ordenes dentro de tus sistemas, estarás LIBRE para muchas cosas y experiencias que antes no viviste porque estabas ocupada cumpliendo roles que no te tocaban.

Queda mucha vida por delante y muchas “V” de victoria y triunfo que poner en un montón de cosas allí afuera.

Que la herencia de tu padre no ha sido el auto que se esfumó, sino la advertencia de que la vida se acaba y debemos aprovechar a hacer lo que necesitamos antes de morirnos de a deveras.

Con amor,

Cyn

Si también quieres enviarme tu historia, puedes hacerlo al correo queridacyn@gmail.com

Disclaimer: Esta carta no sustituye atención médica, ni terapéutica. Aún cuando Cynthia García-Galindo cuenta con la formación profesional en diversas ramas de la salud emocional, las respuestas que ofrece a sus lectores bajo este formato, son misivas literarias con fundamentos teóricos mezclados con experiencias profesionales y vivencias personales, donde lo que pretende, es guiar y estrechar lazos más íntimos con su audiencia y no necesariamente, ofrecer soluciones que deban seguirse como una receta, ya que cada caso es único.